Antoni Franch i Estalella, un héroe sin leyenda.

En muchas ocasiones, las leyendas con que se envuelven a las batallas nos nublan la vista y no nos dejan ver con claridad que pasó realmente en ellas. Se magnifican supuestas intervenciones divinas o hechos extraordinarios que roban el protagonismo a los verdaderos héroes, de carne y hueso, responsables de esas victorias. Es el caso de Antoni Franch i Estalella, considerado por varios historiadores como el verdadero héroe de la Batalla del Bruch. No seremos nosotros los que negaremos la existencia del famoso timbaler, al que hace tiempo dedicamos un artículo, pero nos parece de justicia honrar con estas breves líneas a este patriota que vio sus acciones engullidas por la leyenda del tamborilero.

Grabado de Franch junto a su familia.

Franch nació en Igualada en 1788, siendo de familia acomodada y con tierras, se dedicó como muchos en la zona al negocio textil.
Tras el inicio de la revuelta contra los invasores franceses, es de los primeros que intenta organizar la defensa de su tierra. Así. El 4 de Junio consigue que el Consistorio de su pueblo lo comisione a Vilafranca del Penedés para pedir armas a sus vecinos. Consigue 97 escopetas para el somaten de su pueblo, del cual es el líder y con estas fuerzas se dirige al paso del Bruch donde actúan en la primera batalla, aquella en la que los franceses se vieron sorprendidos en la montaña mágica por las partidas de somatenes, el segundo batallón de la guardia valona, unos cuantos soldados suizos que permanecían fieles a España, además de algunos soldados de la guarnición de Barcelona que habían desertado para no servir a las ordenes de los franceses. Los franceses, comandados por el General Schwarz, creyeron verse atacados por un ejército profesional y decidieron retirarse dejando 320 muertos y perdiendo un cañón, además de tener 600 heridos. En esta maniobra de retirada por varios puntos, las fuerzas que se dirigían hacia Igualada, fueron interceptados por Franch y su somaten, que con su centenar de escopetas, más hachas y otros elementos punzantes, frenaron a los franceses en esta ruta.
Antes de la segunda Batalla del Bruch -la que ha pasado a la historia por el tamborilero-, Franch y sus hombres participan en pequeñas confrontaciones en L´Ordal, Molins de Rei y la Roca de Daroch en Pallejà.
Llegado el día 14, los franceses vuelven al Bruch, comandados por el General Chabran, ya saben lo dificultosos del terrero y están alertas. Dejando la leyenda de lado, se dice que fue la estrategia de Franch la que trajo la victoria. Los franceses se dividieron en dos columnas, la principal llega al pueblo de Bruc Baix, mientras que la otra se ocupa de los flancos donde traba combate con los somatenes. Estos simulan una huida para que los franceses los persigan hasta una zona que estaba totalmente batida por los cañones de los patriotas. Llegados a esta zona los franceses son machacados y la metralla hace estragos en sus filas. Los supervivientes se retiran desordenados hacia la columna principal y empieza a cundir el pánico entre los franceses que creen que son atacados por fuerzas mucho más numerosas. Es aquí donde entra en juego la leyenda, ¿lo creyeron por el retumbar del tambor en las paredes de Montserrat? Tras arrasar el pueblo del Bruc, los franceses vuelven a retirarse derrotados de la montaña mágica.

Antoni Franch siguió luchando contra los franceses en las jornadas posteriores, siempre por los pueblos de la zona. En Febrero de 1809, los francés entran en Igualada, queman su casa y arrasan sus tierras en represalia. Poco después, Franch los ataca en Manresa, con 500 hombres bajo su mando, consiguiendo crearles serias bajas y robándoles dos carros llenos de munición. Pero, junto a la del Bruch, su acción más destacada fue cuando días después, con ya 1800 hombres, vuelve a humillar a Chabran, al que obliga a abandonar suposición en el río Llobregat, rompiendo así esta línea.

Tras disolverse la junta de resistencia en Agosto, es elegido alcalde en su pueblo y poco más se sabe de sus acciones hasta el final de la guerra, cuando es nombrado Teniente Coronel por los meritos acumulados en la guerra.

En Igualada no han olvidado a su vecino y tiene dedicada una calle y una estatua.
Hay una pequeña obra sobre su historia, cuyo autor es Francisco Barado Font y titulada
“Don Antonio Franch y Estalella, héroe del Bruc y primer caudillo catalán en la guerra de la Independencia.”

Estatua de Franch en Igualada.

 

 

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