Fernando Sánchez de Tovar y Carlos de Amézquita, los marinos que invadieron Inglaterra.

Frente a lo que mucha gente cree, y que tantas veces hemos criticado, España no fue, ni mucho menos, siempre derrotada en el mar por los ingleses. Además, frente al fracaso de la invasión del suelo inglés con la Invencible, hubo otras ocasiones en la que sí consiguió ocupar el territorio de la pérfida Albión. El pionero de estas hazañas fue el Almirante Mayor de Castilla Fernando Sánchez de Tovar dentro del marco de la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia en que los intereses españoles se pusieron al lado de los galos.

De 1374 a 1380, Sánchez Tovar será una auténtica pesadilla para los habitantes de las costas inglesas del Canal de la Mancha. En 374 con 15 galeras castellanas, más 5 portuguesas y algún refuerzo francés comandado por el almirante Jean de Vienne, organiza una expedición de castigo cuyo mayor éxito es el saqueo de la Isla de Wight. Vuelve a la carga en 1377, de nuevo junto a Vienne, formando una escuadra de 50 galeras y 5000 hombres que asolará las poblaciones de Rye, Rotingdean, Lewes, Folkestone, Portsmouth, Dartmouth y Plymouth, Southampton, Hastings, Poole y otra vez la Isla de Wight, que quedo completamente destrozada. En 1379 continua su dominio sobre el Canal de la Mancha, imprescindible para el comercio con Flandes y captura cuatro naves inglesas. Pero será en 1380, una vez más junto a su colega Vienne cuando realice su mayor gesta. Tras partir de Sevilla con 20 galeras, se une con Vienne en La Rochelle y derrotan a la flota inglesa y sus aliados, comandadas por el abad de Battle, en Winchelsea. Tras aprovisionarse en el puerto de Harfleur parten hacia la desembocadura de Londres hasta casi las mismas puertas de Londres, prendiendo fuego al a vecina localidad de Gravesend y otras aldeas menores. Esta expedición se realizó bajo el reinado de Juan I, el cual la recogió en la crónica de su reinado con estas palabras:

“Ficieron gran guerra este año por la mar, e entraron por el río Artemisa (el Támesis) fasta cerca de la cibdad de Londres, a do galeas de enemigos nunca entraron”

Mapa que refleja los ataques de Sánchez de Tovar.

Tendrán que pasar más de dos siglos, con la Invencible de por medio, para que soldados españoles vuelvan a saquear con creces las costas inglesas, y será en la conocida como Batalla de Cornualles. Durante la Guerra de los tres Enriques, como consecuencia de una expedición organizada por el genial Juan de Castillo, al que le debemos un buen artículo, y comandada por el excelente marino Carlos de Amézquida. Con tres compañías de arcabuceros, unos 400 hombres, embarcados en cuatro galeras, la Capitana, la Peregrina, la Bazana y la Patrona, se planta el 2 de Agosto de 1595 en la Bahía de Mount. La defensa de las costas inglesas estaba a cargo de las milicias inglesas, pero los miles de hombres que las formaban huyen despavoridos al ver a los magníficos hombres de los Tercios, ya se sabe “Españoles en el mar quiero, y si es por tierra que San Jorge nos proteja”. En tan solo dos días los españoles obtienen un buen botín y queman las poblaciones de Newlyn, Paul, Penzance y Mousehole, destacando que en esta última solo quedo en pie un pub. Además desmontan la artillería de todos los fuertes ingleses de la zona y la embarcan en sus naos. Al final del segundo día, en el fuerte de Penzance, se permiten el lujo de celebrar una misa católica, prometiendo construir una iglesia el día que Inglaterra sea derrotada. Al embarcar para volver a territorio amigo arrojan por la borda a todos los prisioneros. Son alcanzados por una embarcación de la Royal Navy, la cual consiguen hundir; y consiguen esquivar una flota comandada por los celebres Francis Drake y John Hawkins, que había sido enviada para capturarles. La que si les dio alcance fue una escuadra holandesa de 46 navíos, que les causó las únicas 20 bajas de la expedición, pero a la cual consiguieron hundir dos embarcaciones.

Para finalizar, cabe destacar, que fruto de este éxito, Felipe II se animo a organizar de nuevo una invasión a gran escala como la de 1588 con la Invencible. En 1597, reunió 136 navíos de guerra y aún más de transporte y casi 9000 soldados, junto a 4000 marineros, pero de nuevo las inclemencias meteorológicas desbarataron los planes del monarca español, aunque esta vez no hubo que lamentar perdidas, pues la flota pudo volver tranquilamente sobre sus pasos. Pese a todo, siete embarcaciones alcanzan su objetivo y desembarcan en Falmouth, donde 400 soldados se hacen fuertes y esperan invadir Londres a la llegada de refuerzos. Al ver que estos nos llegan y tras dos días, en que de nuevo las milicias inglesas ni se asoman para hostigarles, se les ordena que embarquen rumbo a España, donde llegan sin ningún tipo de problema.

Como siempre, poca gente conoce estos hechos, sirva este artículo para hacer un poco de justicia.

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