La Batalla de Cajamarca. Cuando España conquistó un imperio en menos de una hora.

Una de las batallas más decisivas de la historia -aunque fue más una masacre por la nula capacidad de reacción de uno de los bandos-, fue la de Cajamarca. La tarde del 16 de Noviembre de 1532 el Imperio Inca recibió un golpe mortal del que no se recuperaría. A pesar de que posteriormente hubo intentos de rehacer el poder incaico y se tardó casi diez años más en acabar con la resistencia; aquel día en la plaza de Cajamarca, Pizarro y sus hombres conquistaron en apenas media hora un nuevo imperio para el Cesar Carlos V.

El conquistador Pizarro.

En Enero de 1531, Francisco Pizarro iniciaba desde Panamá su tercera y última expedición. En aquellos entonces el Imperio Inca se encontraba sumergido en una guerra civil entre el Gran Inca Atahualpa y su hermano Huascar que intentaba usurpar el trono. Mientras que los partidarios de Huascar creían que los españoles dioses, Atahualpa ya había descubierto que no lo eran y empezó a provocarles. Primero intentó humillarles no poniéndose en contacto con ellos a pesar de que Pizarro se introducía cada día más en sus dominios, e incluso, llego a fundar el poblado de San Miguel. Pero cuando Atahualpa más enfureció a los españoles fue cuando, estando estos en Caxas, les envió unos patos desollados con la amenaza de que así les dejaría si no le devolvían todas las tierras que le habían invadido. Como Pizarro no se amedrento, el Inca le citó a verse las caras en la población de Cajamarca. Llegaron en primer lugar los españoles y Pizarro empezó a trabajar en la estrategia a seguir. Al llegar Atahualpa los españoles quedaron paralizados al ver que este traía un numeroso ejército que varía, según las fuentes, de entre 40.000 a 150.000 hombres entre sirvientes y guerreros. Los españoles tenían unos 15.000 aliados huascaristas, pero ellos solo eran 180 hombres y 37 hombres. Llegados a este punto, los españoles no podían ni huir ni atacar a los incas en el valle que rodeaba Cajamarca, por lo que tendrían que intentar llevar el combate al centro de la población. Consiguieron que Atahualpa fuera a una entrevista a la plaza del pueblo llevando gran cantidad de sirvientes, pero pocos soldados. Mientras los españoles, que hasta el momento se habían guardado de mostrar el poderío de su caballería y de la potencia de fuego de sus arcabuces y cañones, emplazaron estos últimos en unas alturas que dominaban la plaza central del poblado.

Momento en que Pizarro prende a Atahualpa.

Llegado el momento de la entrevista tenemos varias fuentes con sus diferentes versiones. Parecer ser que un religioso español, el padre Valverde, utilizando a un indio aliado como traductor, Felipillo, comenzó a pedirle a Atahualpa que renunciara a su religión profana y aceptara el cristianismo y a Carlos V como su señor. El Inca, bien porque no entendía al traductor, o bien por arrogancia, hacía caso omiso del religioso. El detonante para el ataque fue cuando el padre Valverde le dio un Códice a Atahualpa y este lo arrojó al suelo. En ese momento se escuchó un tiro de arcabuz y se lanzó un paño blanco al aire, era la señal española para iniciar el ataque. Los dos cañones que tenían los españoles en una torre empezaron a vomitar fuego, a la vez que al grito de ¡Santiago! Salían los españoles ocultos hasta ese momento e iniciaban las descargas de los arcabuces y empezaba a cargar la caballería. Los incas, que desconocían las armas de fuego y los caballos, fueron presas del pánico y se puede decir que murieron más aplastados en la avalancha de huída que por las armas de los españoles. Pizarro que veía la escena desde una altura, bajo a la plaza con 25 hombres y matando a todos los guardianes de Atahualpa llegó hasta él y lo prendió. Al ver a su líder preso, los Incas, con todos sus miles de soldados se rindieron. Habían muerto más de 7000 incas por una sola baja española, parte de las desconocidas de sus aliados.

Famoso es el rescate que ofreció Atahualpa a cambio de su liberación, llenar de riquezas de oro y plata tres estancias como en la que estaba preso. De todo el imperio Inca llegaron para pagar la libertad de su líder, pero tras conseguir todo lo prometido, los españoles acusaron al líder Inca de haber matado a su hermano y de incesto por casarse con su hermana y lo ejecutaron, eso sí, a garrote, una muerte rápida, por haber aceptado el cristianismo antes de morir.

La resistencia Inca duró hasta 1539, liderados por Manco, un Inca tiere que pusieron los españoles, pero que pronto se rebeló contra ellos y que se hizo fuerte en una parte el imperio Inca hasta que los españoles acabaron con él, pero el Imperio Inca estaba moribundo desde aquella tarde en que los dioses barbudos, los españoles, le habían vencido en unos minutos.

Para saber más del tema, recomendamos la obra de William H. Prescott, Historia y Conquista del Perú.
A continuacion un curioso video recreando la historia.

 

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