La invencible inglesa.

Uno de los mayores bulos de la leyenda negra española y de esa historiografía anglosajona que tanto nos gusta creernos a los españoles, es el de la famosa Armada Invencible. Ese seudónimo se lo pusieron los ingleses en parte como mofa y en parte para glorificar su victoria. El nombre real de la expedición que pretendía invadir Inglaterra era La Grande y Felicísima Armada, y no, no sufrió una derrota, ni tan siquiera un estrepitoso desastre, sino que más bien fue una fracaso. Fracaso porque no consiguió su objetivo y porque murieron alrededor de 15000 hombres en el intento, además de perderse varias naves. Pero como muchos autores, por suerte, ya han sabido demostrar esto se debió más que nada a los temporales que sufrió y a su mala dirección, pues su principal comandante, el Marqués de Santa Cruz, murió mientras la preparaba y el mando recayó en un inexperto Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia. Los ingleses, también sufrieron alrededor de 8000 bajas, y sus acciones se limitaron a hostigar a barcos perdidos por el temporal y aislados. La mayor parte de naves que los españoles perdieron no eran de guerra, sino mercantes, eso sí con valiosa carga, y casi todo el grueso de la expedición pudo volver a la península para reparar los barcos que habían quedado muy dañados.

María Pita dando muerte a un alférez inglés.

Mucho se podría profundizar de este tema, pero vamos hablar de lo que ocurrió al año siguiente, en 1589, cuando los ingleses, aprovechando la debilidad de la Armada española, que seguía en reparación, montaron una gran expedición para atacar las costas españolas y con el objetivo de sublevar a los portugueses (entonces bajo la corona de Felipe II) contra el rey español. La escuadra inglesa la mandaban Drake, que tantas falsas medallas se puso en el fracaso de la Invencible española, y Norris.

Pese a que el objetivo principal era la mencionada rebelión portuguesa, el ansia de botín de la mayoría de embarcados, como el mismo Drake, contra la opinión del resto de comandantes, hizo que la Armada inglesa se dirigiera a saquear La Coruña. Aquí comenzó el desastre militar de los ingleses fue absoluto, y digo desastre militar, porque a lo largo de la expedición, las 13000 bajas inglesas (cifras estimables, porque los ingleses no dejaron muchos documentos sobre sus derrotas) si fueron en combate. La ciudad gallega resistió bravamente, destacando el episodio de María Pita, que dio muerte a un alférez inglés que se colaba en la ciudad por una brecha de la muralla, dícese que con el sable de su marido, que acababa de caer en combate. Ante la noticia de que llegaban refuerzos terrestres españoles, los ingleses, derrotados en todos sus intentos por los coruñeses, siguieron hacia Lisboa. No les fueron muy bien allí las cosas, ya que no consiguieron que los portugueses les apoyaran en masa como esperaban y cada vez sufrían más deserciones en sus propias filas, algo constante desde que salieron de Inglaterra. Además la pequeña escuadra española comandada por don Martín de Padilla no dejaba de infligirles daños y bajas constantes. Visto lo visto, los ingleses decidieron que la retirada era la mejor opción, pero para aprovechar en lago el viaje pensaron que sería buena idea saquear Las Azores, volviendo a fracasar, pagando sus frustraciones en la entonces pequeña Vigo, a la cual saquearon y quemaron, pero donde se dejaron otros 500 muertos.

Para conocer mejor el desarrollo de estos hechos y de otras grandes victorias españolas por mar, recomiendo el libro de Agustín Ramón Rodríguez González, experto en el tema, Victorias por Mar de los Españoles.

En resumen, y pese a los pocos datos que del desastre militar inglés tenemos, podemos hacer la siguiente comparativa.

Armada Invencible Española: 15000-20000 muertos españoles y 6000-8000 ingleses. 800 heridos españoles y 400 ingleses. 400 prisioneros españoles. Los españoles perdieron unos 60 barcos, casi todos de carga y por el temporal.

Armada Invencible Inglesa: 13000 muertos ingleses y 900 españoles (muchos civiles). Los ingleses perdieron unos 30 barcos y casi 40 más desertaron junto a 5000 hombres.

Lo importante es una vez más señalar que las bajas inglesas fueron en su mayor parte en combate, igual que las de su barco, frente a los famosos “elementos” que derrotaron a los españoles un año antes.

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