El de las Hazañas. Hernán Pérez del Pulgar, un héroe de la Reconquista

En nuestro último artículo, sobre la Guerra de Granada, reflejábamos la arriesgada aventura de un castellano que osó clavar en la mezquita de la capital nazarí un retrato de la Virgen. Ese hombre era Hernán Pérez del Pulgar, y por estas y muchas otras gestas recibió el sobrenombre del de las Hazañas y merece un artículo propio.

Corría el año 1451 cuando la castellana villa de Ciudad Real vio nacer a este gran hombre. Muy ligado desde siempre a la figura de Isabel la Católica, sus primeras acciones de combate se desarrollan contra Portugal y el bando que apoyaba la candidatura de Juana la Beltraneja al trono de Castilla. Pero fue durante la Guerra de Granada que su

Inauguración en 2010 de la estatua dedicada al héroe en su ciudad natal, Ciudad Real.

nombre se empezó a escribir en la historia. Desde el inicio de la contienda su bravura fue conocida y ya en 1481 recibe los títulos de Gentilhombre y Continuo de la Casa Real. Al año siguiente realiza una de sus primeras famosas hazañas, cuando estando sitiado en Alhama -una ciudad de gran valor estratégico por su situación en el corazón del reino nazarí-, consigue burlar la vigilancia del enemigo y llegar a Antequera para pedir refuerzos con los que levantar el asedio de los musulmanes. Gracias a esta acción, recibió en 1486 el título de Capitán General de Alhama. No transcurrió mucho tiempo para que volviese a asombrar a propios y extraños, cuando con apenas 80 hombres conquista el castillo del Salar, entre Loja y Granada. Una vez es envestido con un nuevo título, el de alcaide del Salar. En 1679, más de dos siglos después, el recuerdo de esta hazaña, hace la ciudad de Granada pida que se cree el Marquesado del Salar, que llegó a obtener la Grandeza de España en 1834.
El rey Fernando el Católico lo quiso a su lado para la toma de Vélez-Málaga. Por sus buenas dotes diplomáticas fue el encargado de negociar la rendición de Málaga. Tras esto tomo Baza y dio muerte en combate singular al general musulmán Aben-Zaid. Como consecuencia de esta victoria el rey le concede el título de caballero y le otorga un escudo nobiliario con un león que agarra una bandera con la leyenda Ave María, rodeado de un once castillos que simbolizan las 11 plazas tomadas a los musulmanes y el lema “Tal debe el hombre ser como quiere parecer”. Ejemplo de su determinación es cuando en 1490, cuando Boabdil asediaba Salobreña y los pozos de la ciudad ya no tenían agua, ante la oferta de rendición del rey nazarí, Pulgar, que dirigía la defensa, arroja por sus murallas el contenido de la última jarra de agua. Tras esto, lanzó un ataque y rompió el asedio con una gran victoria.

El siguiente episodio de su historia es el ya referido de la entrada en Granada. El objetivo inicial era prender fuego a la mezquita y fue al no poder hacerlo que clavo el famoso cartel con la imagen de la virgen y la siguiente leyenda “Sed testigos de la toma de posesión que realizó en nombre de los reyes y del compromiso que contraigo de venir a rescatar a la Virgen María a quien dejo prisionera entre los infieles”. En la huida sí que consiguió prender fuego a la

Cuadro de Pulgar en la Diputación de Ciudad Real.

Alcaicería y derrotar a un grupo mucho más numerosos de guardias granadinos. Los reyes lo otorgaron otro castillo para su escudo y el gran honor de ser enterrado en la futura catedral de Granada que se iba a construir sobre esa mezquita que el profanó.
Tras el final de la Reconquista fijo su residencia en Sevilla y se dedicó al oficio de historiador. Por orden del emperador Carlos V escribió una obra sobre las campañas del Gran Capitán en Nápoles titulada “Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán”. Con 73 años no pudo negarse a volver a tomar las armas tras la llamada del emperador, para luchar contra los franceses en la frontera de los Pirineos. Murió con 80 años un 11 de agosto de 1531, siendo efectivamente enterrado en la catedral granadina, junto a los Reyes Católicos por los que tanto luchó y siendo el único que disfruta de tal privilegio sin ser de la familia real.

Muy recordado en su ciudad natal, tiene allí un instituto con su nombre. La principal referencia de su vida es la biografía que de él escribió Francisco Martínez de la Rosa en la novela histórica “Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas”. Otro hombre, que de haber nacido en un país menos desagradecido, tendría mil películas y libros dedicados a su figura.

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